Preparaciones herbales

Algunos términos clave para aprovechar mejor las propiedades de las plantas que ayudan a dormir y a soñar.

Mientras leo distintos textos en torno a la herbolaria y la alquimia encuentro varios términos desconocidos que me llevan a buscarlos en el diccionario y a entender las diferencias que hay entre ellos. Este es mi glosario personal y presente, uno al que he llegado a partir de lecturas, reflexión y experiencias.

dibujo de alacena abierta y olla en el fuego

Filtro, pócima y brebaje

Son palabras que aparecen con frecuencia en cuentos de hadas. Las uso de forma intercambiable pues hacen referencia a preparaciones resultantes del procedimiento de decocción, que explico más adelante.  Poción, en cambio, es una palabra más ambigua, como también pasa con el término tisana. Poción es una bebida, a veces mágica, que produce un efecto específico. Tisana es una palabra que se usa para referirse al producto de la infusión pero que también se usa para hablar de bebidas calientes preparadas con plantas aromáticas y/o medicinales diferentes del té, que en latín se denomina Camelia Sinensis o Camelia Sinensis Asámica, es decir que tisana tiene de magia, de remedio y de gourmet.

Decocción

La decocción se trata de poner a hervir material vegetal (flores, tallos, hojas, raíces, etc.) en un líquido (agua, vino, leche…) durante X tiempo. Se pone la olla en el fuego, se espera a que alcance la temperatura indicada por la receta o la instrucción recibida y luego se agrega el material vegetal. Yo soy de las que prefiere tapar el recipiente para capturar más propiedades de la preparación pero cuando se habla de reducciones el término da la pista. La olla se deja destapada para que la mezcla se reduzca por evaporación y deje el residuo que será usado más adelante. Es necesario que aclare que si una planta se deja demasiado tiempo en decocción sus componentes termosensibles se arruinarán, las vitaminas por ejemplo, por lo que quedarán en el aire del ambiente pero no en el organismo de quien espera consumirlas. Si el recipiente se usa para hacer vaporizaciones es otra historia y otro procedimiento. En resumen dejar hervir durante demasiado tiempo una pócima tiene a tornarla inútil desde lo medicinal e incluso desde lo nutricional.

Infusión

Ahora la infusión. El recipiente se lleva al fuego con el líquido hasta que este alcanza la temperatura deseada. Se retira de la fuente de calor y se vierte sobre el material vegetal. El recipiente se tapa, para que mantenga la temperatura, y se espera el tiempo deseado o indicado. Una vez transcurrido se destapa el contenedor, se filtra el líquido y se usa para el fin deseado: fregar, limpiar, beber…

Es importante saber que hay sustancias solubles en agua y otras solubles en leche, entre los muchos solventes que existen. Lo supe porque una amiga mía alguna vez asistió a la consulta de un médico ayurveda. Éste, para tratar miomas en el útero, le recetó una preparación de hinojo hervido en leche que debía beber varias veces al día. Me abstengo de dar más detalles porque no soy fitoterapeuta ni curandera sino más bien una mujer con una curiosidad desbordante. Recopilo la historia porque me sirvió para aprender que algunas hierbas sí largan / sueltan sus componentes en leche mientras que otras ni porque les ruegues. El té es una de ellas. Para preparar té con leche hay que hacerlo así, CON leche y no en leche. Se prepara en infusión y luego se agrega la leche, de lo contrario se terminará con un líquido blancuzco de sabor indeciso.

Aceite infundido no es lo mismo que aceite esencial

En la red vas a encontrar dos facciones: los que se toman la confusión con onda y los químicos ortodoxos fundamentalistas que quieren exterminar a todos los ignorantes que se atreven a confundir los dos términos. Yo prefiero definirlos para que cada quien tome lo que le resulte útil.

El aceite esencial, como lo sugiere la parte segunda del término, hace referencia a la esencia, al carisma, a la naturaleza intrínseca de una especie. Este producto se logra a través de procesos largos, muchas veces caros, y con frecuencia industriales, que se completan con aparatos llamados destiladores. Hay destiladores de varias capacidades que pasan por las 1, 2 toneladas, de ahí que la mayoría de los mortales difícilmente podamos albergar uno de esos en el garaje de la casa. El aparato más cercano que tenemos para llevar a cabo una destilación es la olla exprés u olla a presión, esa que tiene un cierre hermético y dos válvulas, la corriente y la de seguridad, para dejar salir el vapor. En Youtube se encuentran algunos videos en los que se explica cómo modificar el artefacto para extraer, por arrastre y con vapor de agua, la esencia de un vegetal. El procedimiento no sólo es dispendioso sino que muchas veces es costoso porque para extraer aceites esenciales de algunas especies es necesario tener disponible una cantidad enorme de material vegetal, de ahí que muchas veces sea más práctico y costo efectivo comprar el producto terminado. Este puede agregarse a otros aceites que en este caso harían las veces de aceites vehiculares, los vehículos que permiten llevar la esencia de una planta a la zona deseada del cuerpo.

Cómo preparar un aceite infundido

Ya expliqué lo que es una infusión, por lo tanto entender este término será más sencillo. El aceite infundido es una preparación popular usada desde hace siglos. El método a través del cual se prepara se llama infusión en frío o, si se quiere mezclar herbolaria con romanticismo, infusión solar.

Se toma una parte vegetal completamente seca, esto para evitar que microorganismos oportunistas armen casa y nido en la preparación, y se mete en un recipiente hermético, un frasco o botella de vidrio. Son ideales esos que tienen cierre de caucho / goma, que en cualquier caso deben estar limpios y secos. El paso siguiente es cubrir el material vegetal con aceite pero sin llenar el contenedor, ya que es necesario dejar un espacio vacío para poder agitar la mezcla. Esto debe hacerse con suavidad, no como si se estuviese intentando preparar un coctel. Algunas opiniones dicen que el contenido debe agitarse a diario y otros que cada tres días o cada semana, sea como fuere es aconsejable revisar la mezcla con frecuencia para saber si todo va en orden. El olor rancio o pútrido, por ejemplo, es un signo de que algo no está saliendo como se esperaba y quizás lleve a empezar toda la preparación nuevamente.

El tiempo de infusión es de 28 días, o una luna para las mentes poéticas, que debe transcurrir en el rellano de una ventana para que el calorcito del sol haga su parte. Aquí surge otra pregunta: ¿qué hacemos con todos esos consejos que hemos oído acerca de que los perfumes finos y las hierbas deben secarse en un lugar seco y umbrío? La respuesta, al menos temporal, es: use papel. Lo que se busca con este procedimiento es aprovechar el calor suave mas no la luz, por eso se sugiere cubrir la mezcla con papel craft o de bolsa de pan, el mismo del que estaban hechas las bolsas que revoleaba el Dr. Chapatín*. Otra alternativa es situar la botella con la mezcla en un lugar tibio y oscuro como un cajón o una gaveta, mejor todavía si el mueble que lo contiene está en un costado de la casa que recibe luz y calor solar durante un rato largo en el día. En el caso de los países con estaciones también es posible completar esta preparación en invierno aunque el proceso demorará mucho más a menos que se usen fuentes de calor artificial como estufas, cocinas, hornos, módems, etc. En este caso se puede ubicar la botella cerca de ellos cuidando que no reciba luz directa.

Los aceites preparados de este modo pueden ser usados para hacer masajes, tratar eczemas (la caléndula y la malva son ideales para este propósito) y cocinar. Estos últimos, que se ven tan monos y coquetos con el material vegetal adentro (hojas de romero o albahaca, ajos…) tienen una duración menor por estar en contacto permanente con el agente que da sabor y olor. Se aconseja consumirlos en los 7 a 10 días siguientes a su preparación, periodo durante el cual sí o sí deben estar en la nevera / heladera.

Y ya que acabo de mencionar el ajo agrego otro dato importantísimo. No exagero. Una duda común en los foros dedicados a este tema es ¿qué hacer para evitar el botulismo? Botulismo es una enfermedad que afecta al sistema nervioso y que, como reza la advertencia, si no es detectada y tratada a tiempo puede causar la muerte. Como muchos sabrán el ajo es una de las sustancias más poderosas que existen en la naturaleza para tratar infecciones, al punto que hoy en día se hacen experimentos con fórmulas de hace siglos para matar bacterias resistentes a antibióticos de última generación, por lo tanto una bacteria que es capaz de crecer en presencia de ajo es MUY fuerte y potencialmente MUY dañina, el caso de la Clostridium botulinum, cuyas esporas se pueden ingerir accidentalmente y causar todo lo que dije antes. Para evitar este drama lo que yo haría sería cortar el ajo en láminas y sellarlas, o como se diga, en una sartén caliente, así le sacaría el exceso de humedad antes de ponerlo en una botella con aceite.

*(Si no creció en Latinoamérica y quiere entender esta referencia cultural, busque un video de este personaje).

Qué aceite usar

Dependiendo del grado de abastecimiento del comercio al que uno se dirija los aceites disponibles son de girasol, almendras, almendras dulces, coco, oliva, canola, semillas de uva y jojoba. Aunque varios de éstos son usados de forma masiva para preparar alimentos, y por eso están asociados con el “estigma” de ser baratos e inadecuados para usos medicinales o cosméticos, esto es sólo una creencia. Existen cientos de recetas para cuidar la piel y el pelo que indican prepararlas con aceite de oliva por su riqueza de nutrientes. Este, por lo tanto, es una opción excelente para hacer aceites infundidos, lo que se debe tener presente es que algunas personas son alérgicas a él, por eso es conveniente preguntar antes de aplicar. Respecto al aceite de oliva se dice que es mejor el de primera extracción en frío y que dice “extra virgen” en la etiqueta. Para identificarlo hay que leer bien pues un truco común de mercadeo es intercambiar las palabras para que el consumidor apurado y distraído, sin fijarse en el orden encuentre los términos clave y eche el producto al carrito creyendo que ha cumplido con su objetivo. Ahora si la industria cumple o no lo que declara en las etiquetas es un tema que da para libros enteros, así que por ahora lo dejo hasta aquí.

El aceite de almendras es uno de los más populares para hacer preparaciones cosméticas de aficionado pero advierto que si el ideal es preparar un perfume casero esta es una de las alternativas peores. Las almendras son súper fragantes y enmascaran prácticamente el olor de cualquier planta que se mezcla con el aceite que se extrae de ellas. Existe la opción de usar aceite de almendras dulces, menos fragante, menos común y más costoso, o aceite de jojoba para lograr un resultado más satisfactorio. El experimentador debe prepararse para olisquear y comprobar cómo evolucionan los aromas dependiendo de la cantidad de material vegetal agregado y del olor base del aceite vehicular. A veces se menciona el aceite mineral como una opción atractiva por ser inodoro pero debido a que para su preparación se usan químicos fuertes, es un ingrediente que tiende a resecar la piel y que puede agredir los componentes de las hierbas, razones por las que tiende a ser descartado para estos propósitos.

Tanto el aceite de jojoba como el de coco se venden en almacenes / tiendas / casas de químicos y se consiguen en cubos que deben ser calentados para derretirse, y ya que entré en este tema paso a explicar la preparación siguiente.

Untos, ungüentos, pomadas

Mi palabra favorita de estas tres es unto. Tiene una estética antigua y oscura que me fascina pero es sólo una de las tres que vienen a significar prácticamente lo mismo. Se trata de preparaciones con grasa, animal o vegetal, mezclada con material vegetal para aplicarla externamente o en partes pudendas, como pasaba con el unto de las brujas, pero esa historia la dejo para otro artículo.

La grasa elegida se derrite a fuego bajísimo y constante, para evitar que llegue a hervor y que, los trozos de la planta, después de ser agregados, queden fritos. El procedimiento sería así: se enciende la fuente de calor y se gradúa para que quede en la potencia mínima, encima se pone una olla y dentro de ella la grasa compacta, se espera a que se derrita, en ese punto se mezcla con la parte vegetal, la olla se retira del fuego y el resultado se envasa en el contenedor final. Allí la grasa volverá a solidificarse, ya impregnada y en contacto constante con los compuestos de la planta medicinal. Una mezcla que todavía no he probado pero que me hace mucha ilusión es la de aceite de coco con pétalos de caléndula para usarla como bálsamo labial, sólo una de las posibilidades múltiples de esta preparación. Las cantidades las dicta la intuición propia.

Este procedimiento también se puede usar para hacer con más velocidad aceites infundidos, entonces ¿por qué no hacerlos siempre así? Porque los aprendices de alquimia sabemos que el practicante se transforma a través de la obra y eso no ocurre de la noche a la mañana, de ahí que nos encante “complicarnos” la vida.

Tinturas y perfumes caseros

Entender esta preparación es fácil si ya se ha leído la sección de más arriba dedicada a los aceites infundidos. La tintura viene a ser lo mismo pero hecha a base de alcohol que DEBE ser potable, bebible. Me explico. La tintura es el resultado de dejar reposar en alcohol una parte de la planta elegida, manzanilla por poner un ejemplo, proceso al que se le conoce como maceración química.  La mezcla resultante, de alcohol y sustancias vegetales, se usa para ser bebida como jarabe o para agregarlo a otra bebida (agua, jugo, té, etc.), de ahí la importancia de que el alcohol sea algún tipo de licor adecuado para el consumo humano. Algunas de las alternativas son brandy (muy usado en la terapia floral), tequila, ron, vodka y aguardiente. El alcohol desnaturalizado o antiséptico, NO potable, es el usado para limpiar heridas. En las etiquetas de los recipientes que lo contienen se puede leer “para uso externo”, lo que indica que ni pensar en emborracharse con el pues intentarlo puede tener consecuencias graves y muy desagradables.

En una versión ampliada y corregida del Tratado de medicina oculta y magia práctica de Samael Aun Weor se recomienda usar licores con grados de alcohol por encima de 30, como el tequila o el aguardiente, ya que esta característica preserva las propiedades de la planta y aumenta la vida útil de la tintura. Leyendo un poco más y revisando las góndolas de supermercados cercanos comprobé algo que se mencionaba en algún foro: es difícil conseguir licores con más de 40 grados de alcohol porque equivalen a combustible, característica que complica su transporte, más cuando se hace vía aérea. Estas observaciones también me sirvieron para entender que las mejores alternativas son el aguardiente y el ron, desde la perspectiva costo beneficio. Hablando de este tema con el taita Inga Carlos, también aprendí que muchas veces se prefiere el ron más que el aguardiente porque tiene una nota dulce que ayuda a lograr mezclas armoniosas y suaves.

En caso de que el objetivo sea aprovechar una planta para preparar un perfume y no una tintura el alcohol que debe utilizarse es de otra variedad, ni licor ni antiséptico, sino uno carente de olor ideal para ser infundido y saturado. Para encontrarlo lo mejor es acudir a una tienda especializada en estos productos sin embargo, antes de pasar la tarjeta de crédito conviene entender la diferencia entre perfumes a base de alcohol y perfumes a base de aceite o grasa. Los primeros pueden resecar la piel y se evaporan rápidamente junto al sudor, en contraste aquellos de base oleosa tienen un efecto más duradero e incluso pueden proteger la piel, como lo mencioné antes.

Al preparar perfumes caseros, con el método de infusión solar o en estufa, también es prudente elegir el más adecuado en cuanto a olor que, para este propósito, sería el de jojoba pues, a diferencia de otros, tiene un olor neutro, característica que lo hace idóneo para este fin, al menos para las primeras pruebas. Si luego alguien quiere jugar a mezclar el olor de la oliva con el de la weigela (Weigela florida) está en todo su gusto y derecho.

Sahumerios o fumigaciones

dibujo de hojas encendidas desprendiendo humo

Otra forma de usar las plantas es con el fuego, para esto es necesario trabajar con partes secas que pueden ser encendidas y que, tras apagarse la llama, dejan tizones ardientes que producen humo, el elemento buscado. Por practicidad se pueden utilizar ramas y hojas, de una o de varias especies, atadas con un hilo o con una cuerda.

Antes de usar las plantas elegidas se debe agradecer al espíritu regente su presencia y pedir ayuda para cumplir el propósito que se tiene en mente que puede ser dar un olor agradable a un lugar, armonizarlo o purificarlo. Este último suele ser completado con salvia (Salvia officinalis), especie favorita en muchas tradiciones para “salvar” lugares y personas. El humo que despide al ser quemada es útil para limpiar cristales, en especial aquellos que, se sabe, pueden deteriorarse si están en contacto permanente con agua y sal marina, y para eliminar energías indeseables de barajas u objetos que, en general, no deben ser lavados con agua y jabón.

En un sueño entendí que una mezcla afortunada para purificar es la de salvia y lavanda, sin importar cuál variedad se usa de cada planta. El color más común de las flores de estas plantas es el violeta, en tonos distintos, asociado con la transformación, de ahí su relación con la limpieza que más que quitar la “mala vibra” la transforma.

Otra alternativa para hacer sahumerios es usar carbón de palo. En este caso se enciende y se espera hasta que alcanza una temperatura alta, indicada por el tono rojizo que adquiere, luego se ponen encima hierbas secas. El calor constante quemará las partes de la planta, lo que a su vez hará que el entorno se impregne de la fragancia y de las propiedades de la hierba o mezcla elegida. Este procedimiento se completa más fácilmente usando un recipiente resistente al calor que, si se quiere, puede llevarse a varios ambientes de la casa, del negocio, etc. para que el humo ayude a transformar la energía predominante. Si lo que se busca es impregnar a una persona con el humo de la fumigación lo más sencillo es dar vueltas alrededor de ella con el atado o recipiente en la mano, siempre teniendo en mente la intención buscada. En caso de que no se cuente con ayuda, el herbolario también puede cubrirse con el humo usando el material vegetal encendido a modo de “esponja de baño”, así podrá beneficiarse de esta preparación.

¿Ollas curadas?

Algo de lo que he oído hablar, relacionado con los untos es que deben prepararse en ollas de barro / cerámica que se curan antes de ser usadas. Entendía poco tanto lo uno como lo otro así que pregunté hasta dar con una respuesta que me satisfizo. Los utensilios hechos de este material, por su naturaleza misma, son porosos lo que los hace vulnerables frente al calor, las filtraciones, etc., por eso se aconseja “curarlos”. Es un término que se usa en el centro de Colombia (seguro compartido con otras geografías) para referirse a un procedimiento de sellado. Algunos aconsejan hacer esto con ajos. Los machacan hasta lograr una pasta más o menos uniforme que se usa para embadurnar toda la superficie del utensilio. Esto se hace por dentro y por fuera, luego la olla se deja así durante 24 horas antes de lavarla normalmente. Este procedimiento también se puede hacer con grasa de origen animal, mantequilla por ejemplo o, como le oí decir a un indígena Inga del Putumayo con “la misma medicina”, yagé / ayahuasca. En fin, usted escoja.

Los más puristas dirán entonces que las mejores preparaciones herbales son aquellas que se cocinan en ollas de barro bien curadas. No soy evangelista ni evangelizadora de ningún tipo, por eso me limito a dejar opciones.

Recolección del material vegetal

Otro aspecto que he aprendido trabajando con plantas, viendo videos y leyendo libros es el respeto que se debe tener al acercarse a seres vivos y valiosos. Desde distintas culturas se plantea lo que varios pueblos indígenas, americanos y europeos, denominan pagamento. Darle a la planta algo a cambio de lo que se toma de ella. Los pagamentos son tan diversos como personas y gustos existen. Hay quien deja monedas, sangre, leche, miel, abono y quien, por ignorancia pura arranca pedazos de ella sin siquiera pensar que sienten y que esa es una forma excelente de crear “mala suerte”. Sea cual fuere el motivo que me lleva a tomar una parte de una planta recuerdo agradecerle por estar en mi vida y por cuidarme. Siempre que puedo llevo tierra abonada al lugar donde vive la planta o si es una de las que cuido en casa le doy eso, abono, algo que sé que puede usar. Lo que he oído, de nuevo de la comunidad Inga, es que el mejor pagamento es sembrar otra planta de la misma especie para asegurar que esa energía siempre esté presente en la tierra, pero como sé que más de uno duda de tener manos / dedos verdes, dejo las otras opciones para que elija aquella con la cual se sienta más cómodo. Lo importante es dar algo, dejar algo a cambio de lo que se recibe pues las plantas son cuidadas por fuerzas sensibles y caprichosas que tienen formas propias y MUY efectivas de importunar a quien las irrespeta.

En términos más “técnicos” no sólo hay que hacer cortes limpios cuando se recoge una planta sino que la recolección del material vegetal debe hacerse cuando la planta está en su esplendor máximo, descartando las partes dañadas, comidas por plagas o marchitas. Una descripción bastante detallada de este procedimiento se encuentra en el libro Las enseñanzas de don Juan de Carlos Castaneda, en el pasaje en el que el maestro yaqui le muestra cómo debe recolectar partes distintas de datura.

Luego de que la planta está seca se puede usar un mortero para desmenuzarla antes de mezclarla con el aceite, paso que también debe hacerse con respeto, delicadeza y concentración en la tarea para lograr resultados mejores.

¿Cómo seco todo esto?

He oído varias historias tristes de desperdicio alrededor de plantas como la yerbabuena, que si no se esparcen bien sobre una hoja de papel periódico / de diario, tienden a pudrirse rápidamente por la humedad que alojan. Lo ideal es descartar los tallos y separar las hojas una vez se llega a casa con ella o justo después de recolectarla, o de podarla, así se secará de un modo parejo y podrá ser usada durante los meses venideros. La técnica de colgar atados de plantas también es efectiva pero de nuevo hay que tener en cuenta las características de cada especie, pues aunque los manojos se ven muy bonitos pueden favorecer la putrefacción. Sea cual fuere el método elegido, esparcirlas sobre papel o colgarlas, es crucial situarlas en un sitio sombreado pues como dije antes, la luz tiende a deteriorar las moléculas y las propiedades de las plantas. Este cuidado también debe tenerse al almacenar las hierbas secas. Yo uso muchas latas porque son herméticas e impiden el paso de la luz, pero a veces también las guardo en frascos, sobre todo de vidrio, en un gabinete oscuro.

ilustración de sofá y hojas de hierbas sobre hoja de papel periódico

Si me preguntan cuál es mi lugar favorito para secar hierbas respondo que debajo de la cama o de un sofá, pero si se tiene gato o perro quizás esta no sea una opción disponible.

Entonces, ¿son mejores las plantas secas? Ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Todo es asunto de contexto. Si vivo en una zona del planeta en la que puedo tener a mi alcance muchas plantas vivas, lo mejor será cuidar las que tengo cerca y cortar sólo la parte que necesito cuando la necesito pero si, por el contrario, vivo en un lugar con acceso limitado a las plantas o estoy en medio del invierno lo mejor es usar una planta que he secado previamente. Con mucha sensatez se enseña a los aprendices de medicina ayurveda a trabajar con las especies que tienen a mano, práctica que debe acompañar la búsqueda de la molestia pues una planta por más poderosa y mágica que sea no está hecha para transformar la consciencia humana, esa es una misión humana.

Y esta parte, ¿cómo se prepara?

Las reglas de oro están hechas para facilitarle la vida a las personas, para que no tengan que pensar mucho pero como a mí me gusta pensar y cuestionar todo lo que puedo, también me gusta romper reglas doradas, esto porque existe una instrucción que habla de que las flores y las hojas se preparan en infusión y las raíces y los tallos / ramas en decocción. Práctica sí, imprecisa también. Para empezar la regla está bien pero para profundizar en el conocimiento herbolario es insuficiente. Es más acertado conocer las características físicas de una especie, familiarizarse con ella, ojalá cuidando un ejemplar, y luego elegir el método de preparación del compuesto o derivado. Si se sigue este proceso se descubrirá que hay plantas fibrosas, duras, resistentes, ásperas que deben ser preparadas en decocción, las hojas de romero, por ejemplo, mientras otras que son más leves, sutiles, flexibles sueltan / largan sus propiedades fácilmente a través de la infusión, como pasa con las flores o cabezuelas de manzanilla dulce.

Estos son los conceptos que recuerdo, al menos de momento, relacionados con preparaciones herbales. Las dudas surgen cuando se intenta llevar a la práctica alguna de ellas, caso en el que recomiendo leer de nuevo, incluso otras fuentes, y experimentar. Me gusta pensar por mí misma y me gustan las personas que hacen lo mismo, que preguntan, que se cuestionan y prueban en lugar de tomar como palabra santa lo que dicen otros, sobre todo cuando se juran expertos.

Todas las plantas son maestras pacientes dispuestas a revelar sus secretos a quien se acerca a ellas con amor y respeto, así que ya tienes todo lo que necesitas para empezar tu aprendizaje o seguir con él.

Pdta.: Las fuentes que uso para aprender son variadas (audios, videos, libros, charlas personales). Puedes encontrar algunas de ellas en este enlace.

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Degustación sensorial de té en El Templo

Saborear con la nariz, ver con la palma de las manos y adivinar con la lengua es posible cuando se tiene la sensibilidad despierta. En busca de este objetivo nos reunimos el sábado pasado en El Templo para aprender más de cómo funcionan los sentidos, que no son seis ni son independientes entre sí, y para acercarnos al té como amantes, como curiosos, dejando de lado los prejuicios y los absolutismos que caracterizan a las catas profesionales.

Si te gusta lo que ves dale “me gusta” a la página de este salón de té para que te enteres de eventos con objetivos iguales o parecidos que ya se van asomando en el calendario.

Ahora las fotos.

Cierre con cordón de bolsa de tela azul.

Por aquí debían meter la mano los asistentes para empezar a acercarse al mundo de las texturas.

Lata forrada con papel azul y gris  cubierta con un pedazo de guante de hule.
Este tarro oculta materiales que deben ser adivinados con las manos.

Esteban Mujica explicando algunas de las propiedades de las variedades distintas de té.

Esteban Mojica explicando algunas de las propiedades de las variedades distintas de té.

hombre y mujer sentados viendo hablar a un hombre

Los asistentes a la degustación estuvieron muy concentrados durante las dos horas que duró el evento.

La degustación fue dividida en dos partes, una para el despertar sensorial y otra para la degustación en sí.

La degustación fue dividida en dos partes, una para el despertar sensorial y otra para la degustación en sí.

Té en hojas de distitnas variedades en cuencos cuadrados, pequeñas latas metálicas cerradas y una grande

Algunas de las variedades de té listas para ser tocadas, vistas, olidas y saboreadas.

A la hora del té…

Lo sé, el título no es de lo más original, pero me parece que en general el artículo quedó lindo.

Esta página hace parte de la edición más reciente de una de las revistas en las que escribo.

Como el texto no se puede leer con mucha claridad en la imagen, lo copio debajo de ella para que quien esté interesado pueda leerlo.

accesorios para té bogotá

El estilo sobrio de estas teteras combina de modo armónico con los colores presentes en una mesa donde se sirve té verde, pu-erh u oolong, en compañía de galletitas y bizcochos, recordando que muchas veces los momentos más valiosos transcurren en ambientes suaves y relajados. Los palitos de dulce y las tazas para bolsitas piramidales, que dejan asomar un toque de verde a través de sus tapas, producen sonrisas y miradas cómplices, haciendo de la hora del té un momento en el que se dejan de lado las preocupaciones para apreciar los placeres sencillos que la vida ofrece.

 

El Templo, lo acogedor no quita lo sagrado

gabinete con tés en El Templo, park way, bogotá

Cortesía de El Templo

Llegar a un sitio desconocido para probar una bebida con la que se tiene poca experiencia es un reto, pero cuando ese sitio es un salón de té que se llama El Templo el grado de dificultad disminuye.

Innovación, osadía, riesgo son palabras que podrían usarse para describir la idea de crear un espacio en el que interesados en la cultura del té, sin importar su mucha o poca experiencia con esta bebida, pudieran disfrutar alrededor de 50 variedades, incluidas mezclas con frutas, flores y algunas sin teína.

Yazmín Méndez y Esteban Mojica son los autores de una propuesta inusual para la capital de un país reconocido internacionalmente por la calidad de su café.

Hace un año comenzaron con un local diminuto, modesto y decorado con colores cálidos y atención en los detalles. En él aprendieron la cantidad de paciencia necesaria para no dejarse desanimar por las innumerables frentes y narices arrugadas que aparecían cuando intentaban explicar que su salón de té no era una cafetería, y que sus precios son más que razonables, teniendo en cuenta el abanico de opciones y la calidad de los productos que ofrecen.

Hoy El Templo ocupa un local más grande de La Soledad, el barrio que ve caminar a los clientes que han convertido en ritual la costumbre de visitarlo al menos una vez por semana, además se está transformando, poco a poco, en un punto de referencia para quienes buscan un lugar que acoja sus conversaciones sin que le pida a cambio su voz, por aquello de las peleas constantes con el volumen de la música de fondo.

El Templo abre su puerta a las 10:30 a.m. de lunes a sábado y a las 12:30 p.m. los domingos. La cierra hacia las 8:30 p.m. los sábados y días entre semana y a las 7 p.m. los domingos.

Hacia la tarde-noche de los días hábiles se llena y puede ser difícil encontrar una mesa libre u opciones variadas de galletas y bizcochitos, por eso es recomendable ir antes de las cuatro o un sábado en la tarde, ya que en esos momentos se tendrá la opción de hablar con Yazmín o con Esteban para aprender acerca de la Camellia Sinensis ─nombre científico de la planta de té─ y de otras infusiones.

Dirección: Avenida Carrera 24 # 37 – 60, Bogotá, CO

Página en facebook: https://www.facebook.com/temploteinfusiones

Cómo comenzar a tomar té

Tenía pensado hacer la primera reseña de tés con el Té Diosa, sin embargo cambié de opinión. Creo que es mejor hablar antes de algunos factores que se deben tener en cuenta en los primeros acercamientos al té.

Es común que sientas temor cuando te acercas a algo nuevo y con el té no es distinto. Aún no tengo claro cuándo comencé a beber té, mas sí tengo recuerdos profundos de cuando me enfermaba del estómago y mi abuelo arrancaba algunas hojas de menta, de una mata (Mentha Piperita) que estaba en el patio, para que mi abuela me preparara una infusión. Así comenzó mi vínculo con las bebidas aromáticas.

La elección de mi abuelo no fue casual. Él también aprendió en familia esa propiedad medicinal de la menta y luego, con el ejemplo se la transmitió a mi papá, a mis tíos y a mí, sin embargo hay temas “más técnicos” que no se enseñan tan fácilmente, la temperatura del agua por ejemplo.

Infusiones, decocciones y demás

De las plantas aromáticas y medicinales se pueden sacar distintos derivados. Algunos de ellos son decocciones, infusiones, tinturas y maceraciones, sin embargo para los interesados en tomar té las más relevantes son las dos primeras.

El resultado, es decir el líquido que resulta del contacto de la planta, de té (Camellia Sinensis) o de otra especie, con el agua es lo que comúnmente llamamos tisana. La diferencia entre infusión y decocción está en el modo de preparación, siendo la primera la más común en la cultura del té.

Observar el tamaño de las burbujas

En líneas muy generales el té verde y las aromáticas secas deben servirse con el agua a aproximadamente 75 grados centígrados, pero lo cierto es que casi nadie tiene un termómetro en la cocina para andar midiendo la temperatura del agua, por eso lo mejor es usar los ojos. La observación bien entrenada es una herramienta muy útil para disfrutar más del té.

Quédate un rato mirando el recipiente donde estás hirviendo el agua. Ojalá que sea uno abierto para que puedas ver lo que está ocurriendo. Para esta prueba una tetera no va a ser muy útil y verás porqué.

Después de que el vaho del agua comienza a dibujar líneas onduladas en el aire es el momento de concentrarte. Lo siguiente que verás es cómo, después de una leve perturbación en el líquido, comienzan a formarse unas pequeñas burbujas que luego subirán hasta la superficie, en ese momento puedes apagar el fuego y verter el agua sobre una cucharadita de hojas secas de albahaca (Ocimun Basilicum), menta o yerbabuena (Mentha Viridis).

primer plano de plantas cortadas de albahaca y yerbabuena

Albahaca (izquierda) y yerbabuena (derecha).

La miel viene después

Lo ideal es comenzar bebiendo tisanas de estas variedades porque tienen sabores suaves que te enseñarán a disfrutar las notas que componen su esencia. Si de entrada agregas dulce, ya sea en forma de miel, panela, azúcar, estevia, etc. le quitarás a tu lengua la posibilidad de saborear esencias sutiles que se cubren fácilmente con otros ingredientes.

Siguiendo estos pasos poco a poco tus niveles de sensibilidad frente a los sabores irán descendiendo, hasta el punto en que con el olor de una bebida tu boca sabrá lo que le espera, pero para eso es necesario ser paciente. Luego, cuando sea el momento de beber mezclas muy amargas o muy ácidas, como algunas que incluyen flor de Jamaica (Hibiscus Sabdariffa), también conocida como hibisco, sabrás cuál es la cantidad de dulce que necesitas para gozar el sabor único de una bebida sin que esta pierda su carácter.

Hasta que un día me supo amargo

Me gusta creer que soy la responsable de que hoy en día un amigo y mi mamá hoy tomen té, y de que cada tanto ellos me enseñen nuevas claves acerca de esta bebida, como la ocasión en la que Andrés me dijo que el té verde de marca Hindú era feo.

En general podía tomar té de esta marca sin ningún problema. Desde que encontrara la temperatura ideal del agua y el tiempo de infusión adecuado todo iba bien. Sin embargo unos Jazmín Chung Hao después y unas perlas de jazmín más tarde comencé a sentir distinto su sabor. Esa sensación astringente, en la que la lengua se tropieza al recorrer los dientes, seguía quedando y me seguía gustando, empero la amargura aparecía, por lo que lentamente he dejado de tomar este té que, según lo que se lee en la página web de la marca, se cultiva en Colombia.

bolsa individual de té verde marca hindú

La próxima vez compraré el té de nombre curioso: “Té Diosa” y les contaré cómo me va.

¡Para que aprendas!

Me he cambiado de carrera dos veces.

A los 17 intenté estudiar publicidad, a los 24 me dieron un título de psicología y a los 30 comencé a escribir profesionalmente. Hoy en el espacio destinado a la profesión escribo periodista, mas como sé que me gusta todo lo raro e inusual, ahora pretendo especializarme o algo así en cultura del té. Quiero hacerlo como mejor se aprende: viajando y leyendo. Cuando le conté a mi mamá mi nueva inclinación profesional estaba preparada para no oír su silencio cuestionador, pero me equivoqué.  Días después me dio esto:

bolsa de tul llena de monedas

“Para que te las gastes comprando té.”

Cómo comienza este blog acerca de té

De un modo fluido y sin planear me vi observando, que no mirando, a una pareja madura mientras experimentaba la que podría ser una de sus primeras veces con el té en hebras.

Sentí candor, como se suele sentirlo por los aprendices, no porque sea experta ─ya quisiera─ sino porque celebro cada vez que una mente se abre para dejar entrar a su vida un pedazo de otro mundo, de una realidad distinta.

Lo siguiente fue, en un gesto muy inusual en mí, pedirle al hombre algún dato de contacto para mostrarle un blog chileno de cultura de té que me había llamado la atención hace años, y que ahora no acaba de convencerme.

Luego, mientras compraba algunos gramos de Cranberry Harvest, una mezcla dulce, me vi proponiéndole a la dueña del salón hacer los videos que publico aquí, además de reseñas, todo a cambio de tomar mucho té, de probar las 50 variedades que tiene disponibles.

Así fue como comencé a mirar con otros ojos una ruta que desde hace mucho me parece muy atractiva, pero que en ningún momento imaginé que pudiera empezar a recorrer sin que la plata estuviera de por medio.

lapicera luz a través de la miel y cuaderno

En este momento volví a sentirme en Montevideo.