Hasta que un día me supo amargo

Me gusta creer que soy la responsable de que hoy en día un amigo y mi mamá hoy tomen té, y de que cada tanto ellos me enseñen nuevas claves acerca de esta bebida, como la ocasión en la que Andrés me dijo que el té verde de marca Hindú era feo.

En general podía tomar té de esta marca sin ningún problema. Desde que encontrara la temperatura ideal del agua y el tiempo de infusión adecuado todo iba bien. Sin embargo unos Jazmín Chung Hao después y unas perlas de jazmín más tarde comencé a sentir distinto su sabor. Esa sensación astringente, en la que la lengua se tropieza al recorrer los dientes, seguía quedando y me seguía gustando, empero la amargura aparecía, por lo que lentamente he dejado de tomar este té que, según lo que se lee en la página web de la marca, se cultiva en Colombia.

bolsa individual de té verde marca hindú

La próxima vez compraré el té de nombre curioso: “Té Diosa” y les contaré cómo me va.

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¡Para que aprendas!

Me he cambiado de carrera dos veces.

A los 17 intenté estudiar publicidad, a los 24 me dieron un título de psicología y a los 30 comencé a escribir profesionalmente. Hoy en el espacio destinado a la profesión escribo periodista, mas como sé que me gusta todo lo raro e inusual, ahora pretendo especializarme o algo así en cultura del té. Quiero hacerlo como mejor se aprende: viajando y leyendo. Cuando le conté a mi mamá mi nueva inclinación profesional estaba preparada para no oír su silencio cuestionador, pero me equivoqué.  Días después me dio esto:

bolsa de tul llena de monedas

“Para que te las gastes comprando té.”

Cómo comienza este blog acerca de té

De un modo fluido y sin planear me vi observando, que no mirando, a una pareja madura mientras experimentaba la que podría ser una de sus primeras veces con el té en hebras.

Sentí candor, como se suele sentirlo por los aprendices, no porque sea experta ─ya quisiera─ sino porque celebro cada vez que una mente se abre para dejar entrar a su vida un pedazo de otro mundo, de una realidad distinta.

Lo siguiente fue, en un gesto muy inusual en mí, pedirle al hombre algún dato de contacto para mostrarle un blog chileno de cultura de té que me había llamado la atención hace años, y que ahora no acaba de convencerme.

Luego, mientras compraba algunos gramos de Cranberry Harvest, una mezcla dulce, me vi proponiéndole a la dueña del salón hacer los videos que publico aquí, además de reseñas, todo a cambio de tomar mucho té, de probar las 50 variedades que tiene disponibles.

Así fue como comencé a mirar con otros ojos una ruta que desde hace mucho me parece muy atractiva, pero que en ningún momento imaginé que pudiera empezar a recorrer sin que la plata estuviera de por medio.

lapicera luz a través de la miel y cuaderno

En este momento volví a sentirme en Montevideo.