Degustación sensorial de té en El Templo

Saborear con la nariz, ver con la palma de las manos y adivinar con la lengua es posible cuando se tiene la sensibilidad despierta. En busca de este objetivo nos reunimos el sábado pasado en El Templo para aprender más de cómo funcionan los sentidos, que no son seis ni son independientes entre sí, y para acercarnos al té como amantes, como curiosos, dejando de lado los prejuicios y los absolutismos que caracterizan a las catas profesionales.

Si te gusta lo que ves dale “me gusta” a la página de este salón de té para que te enteres de eventos con objetivos iguales o parecidos que ya se van asomando en el calendario.

Ahora las fotos.

Cierre con cordón de bolsa de tela azul.

Por aquí debían meter la mano los asistentes para empezar a acercarse al mundo de las texturas.

Lata forrada con papel azul y gris  cubierta con un pedazo de guante de hule.
Este tarro oculta materiales que deben ser adivinados con las manos.

Esteban Mujica explicando algunas de las propiedades de las variedades distintas de té.

Esteban Mojica explicando algunas de las propiedades de las variedades distintas de té.

hombre y mujer sentados viendo hablar a un hombre

Los asistentes a la degustación estuvieron muy concentrados durante las dos horas que duró el evento.

La degustación fue dividida en dos partes, una para el despertar sensorial y otra para la degustación en sí.

La degustación fue dividida en dos partes, una para el despertar sensorial y otra para la degustación en sí.

Té en hojas de distitnas variedades en cuencos cuadrados, pequeñas latas metálicas cerradas y una grande

Algunas de las variedades de té listas para ser tocadas, vistas, olidas y saboreadas.

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A la hora del té…

Lo sé, el título no es de lo más original, pero me parece que en general el artículo quedó lindo.

Esta página hace parte de la edición más reciente de una de las revistas en las que escribo.

Como el texto no se puede leer con mucha claridad en la imagen, lo copio debajo de ella para que quien esté interesado pueda leerlo.

accesorios para té bogotá

El estilo sobrio de estas teteras combina de modo armónico con los colores presentes en una mesa donde se sirve té verde, pu-erh u oolong, en compañía de galletitas y bizcochos, recordando que muchas veces los momentos más valiosos transcurren en ambientes suaves y relajados. Los palitos de dulce y las tazas para bolsitas piramidales, que dejan asomar un toque de verde a través de sus tapas, producen sonrisas y miradas cómplices, haciendo de la hora del té un momento en el que se dejan de lado las preocupaciones para apreciar los placeres sencillos que la vida ofrece.

 

El Templo, lo acogedor no quita lo sagrado

gabinete con tés en El Templo, park way, bogotá

Cortesía de El Templo

Llegar a un sitio desconocido para probar una bebida con la que se tiene poca experiencia es un reto, pero cuando ese sitio es un salón de té que se llama El Templo el grado de dificultad disminuye.

Innovación, osadía, riesgo son palabras que podrían usarse para describir la idea de crear un espacio en el que interesados en la cultura del té, sin importar su mucha o poca experiencia con esta bebida, pudieran disfrutar alrededor de 50 variedades, incluidas mezclas con frutas, flores y algunas sin teína.

Yazmín Méndez y Esteban Mojica son los autores de una propuesta inusual para la capital de un país reconocido internacionalmente por la calidad de su café.

Hace un año comenzaron con un local diminuto, modesto y decorado con colores cálidos y atención en los detalles. En él aprendieron la cantidad de paciencia necesaria para no dejarse desanimar por las innumerables frentes y narices arrugadas que aparecían cuando intentaban explicar que su salón de té no era una cafetería, y que sus precios son más que razonables, teniendo en cuenta el abanico de opciones y la calidad de los productos que ofrecen.

Hoy El Templo ocupa un local más grande de La Soledad, el barrio que ve caminar a los clientes que han convertido en ritual la costumbre de visitarlo al menos una vez por semana, además se está transformando, poco a poco, en un punto de referencia para quienes buscan un lugar que acoja sus conversaciones sin que le pida a cambio su voz, por aquello de las peleas constantes con el volumen de la música de fondo.

El Templo abre su puerta a las 10:30 a.m. de lunes a sábado y a las 12:30 p.m. los domingos. La cierra hacia las 8:30 p.m. los sábados y días entre semana y a las 7 p.m. los domingos.

Hacia la tarde-noche de los días hábiles se llena y puede ser difícil encontrar una mesa libre u opciones variadas de galletas y bizcochitos, por eso es recomendable ir antes de las cuatro o un sábado en la tarde, ya que en esos momentos se tendrá la opción de hablar con Yazmín o con Esteban para aprender acerca de la Camellia Sinensis ─nombre científico de la planta de té─ y de otras infusiones.

Dirección: Avenida Carrera 24 # 37 – 60, Bogotá, CO

Página en facebook: https://www.facebook.com/temploteinfusiones

Cómo comenzar a tomar té

Tenía pensado hacer la primera reseña de tés con el Té Diosa, sin embargo cambié de opinión. Creo que es mejor hablar antes de algunos factores que se deben tener en cuenta en los primeros acercamientos al té.

Es común que sientas temor cuando te acercas a algo nuevo y con el té no es distinto. Aún no tengo claro cuándo comencé a beber té, mas sí tengo recuerdos profundos de cuando me enfermaba del estómago y mi abuelo arrancaba algunas hojas de menta, de una mata (Mentha Piperita) que estaba en el patio, para que mi abuela me preparara una infusión. Así comenzó mi vínculo con las bebidas aromáticas.

La elección de mi abuelo no fue casual. Él también aprendió en familia esa propiedad medicinal de la menta y luego, con el ejemplo se la transmitió a mi papá, a mis tíos y a mí, sin embargo hay temas “más técnicos” que no se enseñan tan fácilmente, la temperatura del agua por ejemplo.

Infusiones, decocciones y demás

De las plantas aromáticas y medicinales se pueden sacar distintos derivados. Algunos de ellos son decocciones, infusiones, tinturas y maceraciones, sin embargo para los interesados en tomar té las más relevantes son las dos primeras.

El resultado, es decir el líquido que resulta del contacto de la planta, de té (Camellia Sinensis) o de otra especie, con el agua es lo que comúnmente llamamos tisana. La diferencia entre infusión y decocción está en el modo de preparación, siendo la primera la más común en la cultura del té.

Observar el tamaño de las burbujas

En líneas muy generales el té verde y las aromáticas secas deben servirse con el agua a aproximadamente 75 grados centígrados, pero lo cierto es que casi nadie tiene un termómetro en la cocina para andar midiendo la temperatura del agua, por eso lo mejor es usar los ojos. La observación bien entrenada es una herramienta muy útil para disfrutar más del té.

Quédate un rato mirando el recipiente donde estás hirviendo el agua. Ojalá que sea uno abierto para que puedas ver lo que está ocurriendo. Para esta prueba una tetera no va a ser muy útil y verás porqué.

Después de que el vaho del agua comienza a dibujar líneas onduladas en el aire es el momento de concentrarte. Lo siguiente que verás es cómo, después de una leve perturbación en el líquido, comienzan a formarse unas pequeñas burbujas que luego subirán hasta la superficie, en ese momento puedes apagar el fuego y verter el agua sobre una cucharadita de hojas secas de albahaca (Ocimun Basilicum), menta o yerbabuena (Mentha Viridis).

primer plano de plantas cortadas de albahaca y yerbabuena

Albahaca (izquierda) y yerbabuena (derecha).

La miel viene después

Lo ideal es comenzar bebiendo tisanas de estas variedades porque tienen sabores suaves que te enseñarán a disfrutar las notas que componen su esencia. Si de entrada agregas dulce, ya sea en forma de miel, panela, azúcar, estevia, etc. le quitarás a tu lengua la posibilidad de saborear esencias sutiles que se cubren fácilmente con otros ingredientes.

Siguiendo estos pasos poco a poco tus niveles de sensibilidad frente a los sabores irán descendiendo, hasta el punto en que con el olor de una bebida tu boca sabrá lo que le espera, pero para eso es necesario ser paciente. Luego, cuando sea el momento de beber mezclas muy amargas o muy ácidas, como algunas que incluyen flor de Jamaica (Hibiscus Sabdariffa), también conocida como hibisco, sabrás cuál es la cantidad de dulce que necesitas para gozar el sabor único de una bebida sin que esta pierda su carácter.

Hasta que un día me supo amargo

Me gusta creer que soy la responsable de que hoy en día un amigo y mi mamá hoy tomen té, y de que cada tanto ellos me enseñen nuevas claves acerca de esta bebida, como la ocasión en la que Andrés me dijo que el té verde de marca Hindú era feo.

En general podía tomar té de esta marca sin ningún problema. Desde que encontrara la temperatura ideal del agua y el tiempo de infusión adecuado todo iba bien. Sin embargo unos Jazmín Chung Hao después y unas perlas de jazmín más tarde comencé a sentir distinto su sabor. Esa sensación astringente, en la que la lengua se tropieza al recorrer los dientes, seguía quedando y me seguía gustando, empero la amargura aparecía, por lo que lentamente he dejado de tomar este té que, según lo que se lee en la página web de la marca, se cultiva en Colombia.

bolsa individual de té verde marca hindú

La próxima vez compraré el té de nombre curioso: “Té Diosa” y les contaré cómo me va.

¡Para que aprendas!

Me he cambiado de carrera dos veces.

A los 17 intenté estudiar publicidad, a los 24 me dieron un título de psicología y a los 30 comencé a escribir profesionalmente. Hoy en el espacio destinado a la profesión escribo periodista, mas como sé que me gusta todo lo raro e inusual, ahora pretendo especializarme o algo así en cultura del té. Quiero hacerlo como mejor se aprende: viajando y leyendo. Cuando le conté a mi mamá mi nueva inclinación profesional estaba preparada para no oír su silencio cuestionador, pero me equivoqué.  Días después me dio esto:

bolsa de tul llena de monedas

“Para que te las gastes comprando té.”

Cómo comienza este blog acerca de té

De un modo fluido y sin planear me vi observando, que no mirando, a una pareja madura mientras experimentaba la que podría ser una de sus primeras veces con el té en hebras.

Sentí candor, como se suele sentirlo por los aprendices, no porque sea experta ─ya quisiera─ sino porque celebro cada vez que una mente se abre para dejar entrar a su vida un pedazo de otro mundo, de una realidad distinta.

Lo siguiente fue, en un gesto muy inusual en mí, pedirle al hombre algún dato de contacto para mostrarle un blog chileno de cultura de té que me había llamado la atención hace años, y que ahora no acaba de convencerme.

Luego, mientras compraba algunos gramos de Cranberry Harvest, una mezcla dulce, me vi proponiéndole a la dueña del salón hacer los videos que publico aquí, además de reseñas, todo a cambio de tomar mucho té, de probar las 50 variedades que tiene disponibles.

Así fue como comencé a mirar con otros ojos una ruta que desde hace mucho me parece muy atractiva, pero que en ningún momento imaginé que pudiera empezar a recorrer sin que la plata estuviera de por medio.

lapicera luz a través de la miel y cuaderno

En este momento volví a sentirme en Montevideo.